Nacimiento de una Idea
Inexperta en este campo intelectual me inspiré en una historia. Dibujando esquemas infinitos e intangibles diseñé el cuento perfecto. Metáforas, sinécdoques, metonimias revolotearon entre nombres ficticios y secuencias imaginarias corriendo el triste papel de terminar en el frustrante olvido. La sed de palabras se impuso, brotando de mi jactante soberbia de autor una ira irreprochable que terminó alimentando un abollado cesto de papel. Uno se ofusca levantándose de aquel patético asiento de madera que hace no sólo minutos se regocijaba con aires "intelectualoides".
Por eso tan sólo conviene comenzar por una noche cualquiera. En cualquier punto de inflexión que roza los límites de la ficción devorando los escenarios de lo real. Historias, anécdotas anónimas y supéfluas que brotan entre la monotonía de las horas, de las cervezas con amigos, los mates solitarios... las conversaciones con el espejo y los guiños cómplices al aire...
Una historia cualquiera que resalte tus historias mínimas, las mías, las nuestras...


