Unas Fiestas de Festejo
Es raro que me siente frente al PC para escribir unas líneas, bah! no es raro que escriba, pero sí que lo haga en estas fechas de festejo. Debo confesar que no soy fanática de religión alguna, o sí pero no se conoce su nombre ya que pulula en mi cuerpo sin necesidad de salir a la luz y buscar adeptos... yo soy su máxima predicadora (aunque a veces me vaya por la tangente y mis actos sean mi ruina).
Lo cierto es que se acerca fin de año para volver a comenzar uno nuevo. Es extraña esta sensación de tener esa mirada atenta en algo que supone un cambio, pero que a nivel corporal nada cambia... a ver, me explico: por ejemplo en mi caso Julieta (léase yo) tiene esa sensación galopante de que algo termina. Mi cuerpo y mente se acomoda para poner pausa en el control remot, tomarme un respiro ante tanta vorágine diaria y cuando recién esté preparada, darle al "play". Pero no hay tal pausa, no hay tal respiro... sólo unos días de fiesta que tratan de calmar a la fiera interna pero que no alcanza porque uno está cansado de perseguir metas, uno está harto de correr detrás de los sueños (aunque no baje los brazos), uno está agitado de seguir este ritmo tan alocado en el que se ve inmerso a veces sin quererlo. Pero nos venden eso de que fin de año es fecha de balances, de que el año nuevo te da la chance de sembrar nuevos proyectos... ¡ojo! que no lo niego pero es un grado de exigencia que a veces puede ser desvastador.
Uno vuelve la mirada atrás y recuerda --como en una peli 8 mm-- todo su recorrido y esto emociona, ilusiona, entusiasma... Y me siento vieja (más allá de que el domingo fue mi cumple), sino que siento como que este 2007 he crecido mucho, he andado mucho camino y tengo ganas de echarme en una tumbona y disfrutar de los logros. Pero el reloj me espía desde la pared y siento mis talones húmedos por el jadeo de los segundos... y sigo corriendo. Una carrera que me impongo, me imponen... no lo sé. Pero yo tengo mis zapatillas atadas y sigo viaje... porque la vida es un viaje de mochilas.
La lucha está en el viaje, en el camino, en sincronizar el paisaje con las ilusiones y tratar de aprender... porque no hay aprendizaje sin conflictos (eso dicen) y yo recuerdo la frase de una abuela que dice que uno con cada piedra que se encuentra en el camino, debe recogerla y construirse un castillo. Y me echo a reír cada vez que escucho esta frase porque con mis conocimientos arquitectónicos no podría hacer más que una chabola (menos mal que tengo a mi viejo). Pero es buena fiolosofía de vida esa de andar por el camino y recoger piedras...
Ahora se acerca el nuevo año, que estaba agazapado detrás de diciembre esperando el momento de saltar sobre nosotros y darnos una nueva oportunidad de soñar, luchar, caminar, juntar piedras... y ¿por qué no? construir castillos.
El 2008 ya se ha sentado en nuestra mesa, y podemos empezar a negociar. Yo pido aprender a canalizar las energías, diferenciar en qué cosas es necesario estar al 100% y en cuales no; no dejar de amar y de sentirme amada; no olvidar de dibujar en el aire pequeñas ventanas para que, de vez en cuando, pueda salirme de este mundo y armar mi propio Edén personal; seguir aprendiendo de mis padres que a la distancia me siguen nutriendo (a pesar que de joven pecaba de sabionda y los dejaba a un lado); permitir que el arte alquile una habitación eterna en mi vida y dejarme ir con la pintura, la escritura, el teatro...; seguir compartiendo con Totón mis días, mis rabias, mis risas, mis incertidumbres, mi impotencia, mi justicia, mi discurso, mis caricias... y más, mucho más.
A todos ustedes que hoy leen este trozo de palabras revueltas... ¡FeliCidaDeS! Sin excusas ni pretextos.

