Un error reiterativo
Mi hermano Ezequiel es una persona de convicciones firmes. Y no es porque sea mi familia (ya que estas cosas no son cuestiones genéticas) sino que su trayectoria en la vida ha respondido a esta premisa "lo que digo, hago". Pero para que vean que no miento compartiré con ustedes una breve reconstrucción de la realidad:
- "Che Eze, ¿así que te vas a vivir con tu chica?", pregunto ansiosa. Él me responde, con total parsimonia, "No, quien te lo dijo! Yo todavía estoy pasando por un momento de intimidad, me gusta de disfrutar de mi tiempo libre, mi casa...". Ante esta respuesta yo cambio de tema súbitamente (es que sé que mi cuñada muere por dar un paso más allá de una relación de 3 años) A las semanas llamo a mi hermano a su casa, extraño el teléfono no pertenece a un abonado en servicio... Dos semanas han pasado y mi hermano ha mudado sus cositas al piso de mi cuñada!!! Pero no es para desesperar, en el amor todo es inesperado...
Transcurridos unos meses, mis padres me chismorrean que intuyen que el Ekeko se estar por casar. Entonces yo, como hermana fiel y discreta, lo llamo para saber más del tema. "Hola Ekes!Así que te vas a casar..." A lo que el responde "Que va! Ahora con Yani estamos disfrutando de la convivencia". No mantendré el suspenso, el pasado 5 de noviembre se casaron.
Compartirán conmigo que mi hermano es una persona de convicciones, es decir que sus acciones responden al antiguo silogismo "los hombres entienden todo al revés". Mi hermano es hombre, entonces hace todo al revés de lo que dice.
Ahora bien, gran personaje mi hermano como tantos otros que pululan por doquier. Porque hay muchos de este palo, sino cuántos hay que dicen que hablan pestes del matrimonio y luego se los ve de pingüino en el altar con cara de bobos. Pero bueno, como ya he dicho el amor obliga hacer locuras.
Lo cierto es que el 5 de noviembre todos vestimos de etiqueta (vale decir que era una fiesta íntima, alrededor de 200 personas en el salón más chic de Buenos Aires.. pero claro aplicando la ley contraria era de imaginar!) La fiesta fue a todo gas, se gastaron los últimos petardos de glamour dejando en la pista de baile los aires burgueses y algún que otro zapato roto. No cabe duda que creas o no en el casamiento, el festejo vale la pena!
Comparto con ustedes algunas fotinguis del evento.





