La carne en el asador
Los argentinos somos conocidos, además que por Maradona, el mate y Calamaro, por la buena carne (de ternera y de la otra
) Los asados con amigos son momentos impagables que nadie se animaría a rechazar. Y por eso, una barra de argentos se ha reunido el pasado sábado en casa de Lili para disfrutar de chorizos, morcillas, chinchulines, vacío, tira de asado... ñamñamñam
Por mi parte, a pesar de ser una vegetariana empedernida y me tenga que bancar el gaste de mis colegas, reconozco que un buen asado es digno de exclamaciones y aplausos. Porque la verdadera esencia de un asado desborda lo que tiene un plato: una carne tierna y jugosa... Un asado va más allá de la comida, es más bien lo que muchos dicen un ritual. La picada pre asado, los vasos de tinto, la charla con amigos, los chistes viejos conocidos... la melancolía tanguera en cada recuerdo de mi Buenos Aires querido...
Y para que el desarraigo no pese tanto, y para emborrachar la gula argenta de la peña organizamos un asado. Salva, Nancy, Lili, El Flaco, Chabela, Fabio y yo nos sentamos a la mesa para disfrutar de un domingo cualquiera en Argentina. Y así entre charla va, charla viene, chistes buenos (y no tan buenos), brindis y conversaciones filosóficas devoramos la parrilla y las ensaladeras en un récord de siete horas. Si! Al final nuestra comidita duró lo que un casamiento gitano! Lo cierto es que las parrillas españolas no son como las de mi pueblo... a mi eso de el gas no me termina de convencer, o eso de no poder regular la parrilla del fuego tampoco. Malo, malo, malo...
Pero no nos podemos quejar ya que todo ha salido genial y como dice mi colega Tuno "el vino y la compañia es lo que cuenta"



